martes 26 de agosto del 2008
Una vez terminados los Juegos olímpicos de Pekín, polémicos desde el principio y espectaculares en su desarrollo, la única medalla que queda por entregar es a las autoridades chinas. Las televisiones, deportistas, delegaciones de diferentes países elogian la organización y el poder de puesta en escena en estos Juegos, más allá del fondo político que al contrario de lo que se preveía al principio ha tenido un menor eco.
Sin duda, este asunto es lo que más han echado de menos mucha gente, el pedir al régimen comunista chino el respeto a los derechos y libertades. Si hacemos un análisis desde el principio de este año olìmpico nos daremos cuenta de que el problema del Tíbet ha sido un asunto muy espinoso que ha levantado críticas en muchos países, sobre todo occidentales. Nadie auguraba hace unos meses unos Juegos tranquilos viendo el accidentado trayecto de la antorcha olímpica, tal y como se ha ido siguiendo en este blog. París, Londres, San Francisco han sido las ciuades donde las protestas han sido más contundentes y mandatarios y políticos han expresado sus crítica al régimen chino.
Pero cuando se juntan poder, política e intereses económicos de por medio las palabras se las lleva el viento y si te he visto no me acuerdo. El ejemplo más claro: Sarkozy. El Presidente francés abogó desde un principio por boicotear los Juegos de Beigin 2008 para que el gobierno chino cambiara su política de derechos humanos refiriéndose, sobre todo, al reconocimiento del tíbet como autóma de la República Popular China. Él mismo anuncó que no asistiría a la ceremonia de apertura de los Juegos. Pero el 08-08-2008 Nicolás Sarkzozy estaba en el nido de Pekín viendo la espectacular ceremonia de apertura. Pero no fue el único, Bush, Ángela Merkel tambien se lo estaban pensando, pero esa ausencia no se podía permitir ya que china, el gigante asiático en pleno apogeo, tiene mucho que decir en este nuevo milenio y una mala relación no es bienvenida en tiempos de oscuridad económica.
Sin duda, la política ha estado fuera de los comentarios en Pekín y prácticamente en todos los comentarios de los periodistas enviados allí. Algo coherente ya que lo importante era que el deporte fuera la estrella indiscutible durante 16 días, y se consiguió. Los deportistas han conseguido hacer vibrar a los espectadores de todo el mundo con nuevos records mundiales, sufridas competiciones, desmallos, lesiones, en general la fuerza del deporte. Tres hombres han sido los protagonistas y los flamantes campeones de estos juegos: Michael Phels, Usain Bolt, y Rafael Nadal.
Phels con sus 8 medallas de Pekín y otras 8 conseguidas en los Juegos de Sidney y Atenas eleva su medallero a 16, convirtiéndose para muchos en el mejor nadador de la historia. No es raro










